RmRené Martínez Domingo
Negativa ficta

El silencio también es una respuesta

René Martínez Domingo · 14 de octubre de 2026

La entrevista de trabajo que nunca devolvió la llamada. El mensaje que se quedó en "visto". La persona que dijo "te aviso" y no avisó.

Casi todos hemos vivido esperando una respuesta que no llega. Y esperar cuesta: una parte de ti se queda en pausa, revisando el teléfono, imaginando escenarios, posponiendo decisiones.

El derecho administrativo conoce bien esa situación. Se llama negativa ficta: cuando la autoridad no responde en el plazo que marca la ley, el silencio se toma como un no. No porque lo haya dicho, sino porque la ley entendió que nadie debe quedarse esperando para siempre.

Aplícalo a tu vida:

  1. Un no también es una respuesta, y a veces la mejor. Una duda eterna pesa más que un no claro. El no te devuelve la libertad de seguir.
  2. Ponle plazo a tu espera. Un plazo razonable puede ser una semana o quince días. Si quieres, deja un recordatorio amable antes de cerrarlo.
  3. Cumplido el plazo, es un no. No es un juicio sobre ti, es información. El silencio del otro dice dónde está él, no quién eres tú.
  4. Y quedas libre para seguir. Lo que estabas guardando para esa respuesta, tu energía, tus decisiones y tus planes, vuelve a ser tuyo.

Como escribió Séneca en la primera de sus Cartas a Lucilio: «Todas las cosas, Lucilio, nos son ajenas; solo el tiempo es nuestro». No lo dejes en manos de una respuesta que quizá nunca llegue.

Hoy, ponle fecha a tu espera. Y cuando se cumpla, sigue.

Libro en preparación.

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